El protocolo de los protocolos: el LCA

A propósito de un caso…

Empiezo una serie de posts dedicados a la rehabilitación pura y dura. Esto parece un poco alejado de lo que habitualmente hablamos, comentamos y discutimos en las redes sociales; puesto que estamos una época de importantes cambios en cuanto abordajes, técnicas y líneas de trabajo, y las recuperaciones parecen estar bien gestionadas; pero siempre hay alguien que puede aportar algo nuevo que nos puede servir a todos.

Cuando me enfrenté a mi primer ligamento cruzado anterior (LCA), el paciente acudió a la consulta con un documento de dos folios en el que venía estipulado por semanas el protocolo a seguir para la recuperación de su rodilla. Aún lo conservo y voy a a hacer un pequeño resumen:

Después de unos años de trabajo he de admitir que lo he utilizado en alguna ocasión, sobre todo al principio y más adelante para explicarle al paciente que toda recuperación tiene unos plazos que hay que respetar, en muchos casos para tranquilizar al paciente diciéndole “todo va bien, no te preocupes, estamos en donde tenemos que estar, no hay que tener prisa, no hay que pasarse”.

Lo primero que nos encontramos es la cicatriz. Hay que trabajarla, junto con la movilización de la rótula, aunque venga con las grapas, es importante despegar la cicatriz lo antes posible para evitar restricciones y adherencias que nos den problemas más adelante; en estos momentos la rodilla está hinchada, caliente y el paciente, ayudado de muletas, tiene un apoyo muy precario, puesto  que no está en condiciones y “tiene miedo”. Es el momento de la EEM de cuadriceps.

Es importante la higiene durante las primeras semana tras la intervención

Trabajo de la cicatricriz y electroestimulación del cuadrideps.

Posiblemente, el trance más duro tras la intervención y que marcará el ritmo de trabajo, es cuando empezamos con las movilizaciones, tanto llevando la rodilla a la extensión completa, prácticamente desde el primer día, como cuando llegue el turno de la flexión de la rodilla. Primero hasta los 90º y progresivamente, hasta llegar a hacerlo igual que con la otra pierna. Es doloroso, muy doloroso pero necesario, aunque, en mi opinión no es el único trabajo que hay que hacer a nivel de movilización, nunca hay que dejarse los deslizamientos y las rotaciones de la rodilla, junto con la movilización anteroposterior del peroné.También es la hora de empezar a potenciar de forma activa, y no solo nos centraremos en el cuandriceps, trabajaremos isquiotibiales, glúteos, psoas, gemelos, sóleo, etc, trabajando musculatura agonista y antagonista para favorecer un equilibrio muscular. Haremos estiramientos.

Ejercicio de potenciación de cuadriceps con lastres; el peso del lastre irá aumentando progresivamente.

Estamos ahora en la sexta semana de tratamiento, deberíamos conseguir en dos o tres semanas la flexión completa, y empezar a centrarnos en ejercicios de propiocepción sin descuidar la potenciación del MMII, aumentando peso y repeticiones. La propiocepción nos dará el control del equilibrio, coordinación y mantendrá la rodilla en un correcto estado de alerta ante cualquier cambio en la posición de la articulación. Los ejercicios propioceptivos son extensos y muy variados, la imaginación del terapeuta y la capacidad del paciente para realizarlos son fundamentales y su correcta realización y dominio, básicos para que la rehabilitación del LCA nos permita realizar actividades deportivas, llevando a la rodilla a un máximo estrés y que ésta responda con éxito. El plato de Boheler sin duda es el elemento propioceptivo más famoso, pero hoy en día encontramos gran cantidad de elementos que nos pueden ayudar, a mi me gusta el Bosu, pero cualquier método es bueno mientras nos permita conseguir nuestros objetivos.

Ahora el panorama es el siguiente: la rodilla empieza a funcionar, entre la semana 10 y 12 la movilidad es prácticamente total con molestias si nos arrodillamos y se sobrecarga cuando le exigimos; la bicicleta estática es nuestra gran aliada, aunque a mi personalmente me gusta salir a la calle y rodar al aire libre, pero esto no siempre es posible. Continuamos aumentando cargas progresivamente y realizando ejercicios de reflejos, cambios de ritmo, dirección, introducimos saltos con las dos piernas, ejercicios de potenciación con medias sentadillas (incluyendo o no gestos deportivos).

Media sentadilla con una pierna y salida en bicicleta


Entramos en la semana 12: la rodilla está cada vez más fuerte y la exigencia es mayor. Es el momento de empezar a trabajar en rampa, empezar a trotar, hacer bicicleta introduciendo series, trabajo en gimnasio, levantando más peso, haciendo repeticiones, de modereda a máxima intensidad, siempre progresando; trabajando todos los grupos musculares, compartimiento anterior, posterior, lateral, abdominales, lumbares, MMSS,  respiración, etc.  Ahora es cuando aparecen las sensaciones, tanto las buenas como las malas, es el momento de superar los miedos. El ligamento cruzado anterior, suturado hace unos meses, es fuerte y proporciona estabilidad a la rodilla. Entre el 4º y 5º mes empieza el entrenamiento, y en el caso particular de Willy, la readptación al deporte;  entrenamiento en agua, nadando y andando – trotando, salimos varias veces por semana en bicicleta, del llano pasamos al terreno irregular y corriendo pasamos del trote ligero a la carrera continua, fijando primero tiempos y más adelante empezando a hacer kilómetros. Justo 6 meses después de la intervención completa su primera carrera popular, y le siguen otras que le sirven de entrenamiento.

La confianza nos ayuda en la mejora diaria, nos fiamos de nuestras sensaciones, de nuestra rodilla.

Por último, el fin de semana pasado, 9 meses después de la intervención, completó su primer triatlón sprint en Valencia, el tiempo es mejorable, pero con su tesón y actitud  conseguirá mejorar en el futuro.

Compitiendo en bicicleta y llegando a meta en el Triatlón de Valencia 2012 modalidad sprint

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