Inducción miofascial

Llevo varios meses poniendo en práctica con un reducido número de pacientes las técnicas de inducción miofascial, impartidas por A.Pilat y su equipo con un resultado altamente satisfactorio. Ha sido tan grato el resultado que ha hecho tambalear mis ideas acerca de cómo tenía que seguir formándome. Me explico, llevo años sin encontrar el momento de estudiar osteopatia, y ahora que me había decidido he tenido dudas. ¿Estudio osteopatia o acabo miofascial?, ¿Del principio de la osteopatia “la estructura gobierna la función” a “desde la estructura hacia la función”? al final la decisión ha sido sencilla…hago las dos cosas.

¿Qué me seduce del sistema fascial?

“La fascia lo une y lo separa todo, separa y une todo” L.Issartel

El sistema fascial une todo el organismo formando un todo. Estamos ante un sistema que forma un red ininterrumpida que controla todos los componentes del organismo. Citando a A.T.Still:

No conozco ninguna parte del cuerpo que iguale a las fascias como campo de ensayo. Creo que los pensamientos más fructíferos e importantes aparecerán cuando se prosiga el estudio de las fascias, más que de cualquier otra división del cuerpo. Cualquiera que sea el punto de vista desde el que consideramos la fascia, aparece una maravilla. La importancia de la fascia en la vida y la muerte nos plantea uno de los mayores problemas por resolver. La fascia rodea cada músculo, cada vena, cada nervio y todos los órganos del cuerpo. Existe una red de nervios, de células o de tubos que entran y salen de esta; es atravesada y, sin duda alguna, llenada por millones de centros nerviosos y de fibras que prosiguen el trabajo de secretar y excretar líquidos vitales y destructores. Gracias a su acción , vivimos, debido a su decadencia morimos

La fascia lo envuelve todo, es la responsable de la estructura, algunos autores (Pilat, Rolf) comparan la estructura del sistema fascial con la de una naranja, donde la pulpa rellena los compartimentos formados por la estructura de la corteza de la fruta. Al sacar la pulpa, observamos que la forma de la fruta se mantiene intacta, conservando la forma original de la naranja.

El sistema fascial proporciona soporte, protección, integridad, sostén, amortigua, permite la fijación de otros elementos, nutre a los tejidos, es responsable de la coordinación hemodinámica (manteniendo el bombeo circulatorio)  junto con el sistema linfático y vascular con los que está íntimamente unida y da un equilibrio natural al organismo cohesionando todas la estructuras. El sistema fascial presenta otras funciones complementarias como son la ayuda en los procesos bioquímicos a través de las actividades del líquido intersticial, regulación de la homeostasis, la ayuda en la preservación de la temperatura corporal y en el saneamiento de las heridas (producción de colágeno).
¿Por qué inducción miofascial y no liberación, relajación o estiramiento miofascial? Es simple, el fisioterapeuta facilita el proceso, no es el protagonista, la protagonista es la fascia.  


La relación que aparece entre fisioterapeuta y paciente es una relación de total confianza, se requiere cierto grado de intimidad, unas condiciones ambientales adecuadas, que el paciente el fisioterapeuta estén en una postura adecuada y cómoda.


A la hora de aplicar el tratamiento hay que mantener un contacto con el paciente firme, pero no duro, aplicando un correcto ángulo de contacto, buscamos la profundidad y no la velocidad. La única herramienta de trabajo son nuestras manos que aplicaremos sobre los tejidos trabajando a nivel superficial y profundo; existen distintos tipos de técnicas dependiendo del plano fascial que trabajemos, pero no hablaremos de estas en este post.
¿Qué me está costando más a la hora de aplicar las técnicas? 


Aunque al principio lo más complicado es saber donde estas (epidermis, tejido subcutaneo, músculo, fascia), yo diría que una vez superado el problema del tacto el paciente y el escepticismo que presenta ante este tipo de técnicas desconocidas para el es lo más problemático de gestionar. He de matizar un par de cosas, cuando realizas este tipo de cursos, a los que acudimos fisioterapeutas con la mente muy abierta,  y practicamos una técnica detrás de otra, los alumnos estamos sobreestimulados, cualquier contacto, estimulo, impulso, va a hacer que reaccionemos rápidamente porque llevamos tres o cuatro días recibiendo mucha información en nuestro cuerpo, además puesto que estamos allí, estamos esperando una reacción, en este caso miofascial, esperamos movimiento. Una vez acabado el fin de semana de seminario, volvemos a nuestras consultas el lunes, y volvemos “educados”, es decir, nuestro cuerpo sabe que es lo que hay que sentir y como debemos dejarnos llevar si recibimos un tratamiento de este estilo, pero nuestro paciente no. Es importante pues, educar bien al paciente, que sea muy consciente de todo lo que va a sentir, y darle la confianza necesaria para que se encuentre lo suficientemente relajado como para tener éxito en tratamiento.


Hay varias cuestiones que me está planteando esta técnica, bueno mejor dicho el tejido fascial, su papel en la medicina actual, el tratamiento y la importancia que se le otorga. No me puedo explicar el maltrato que recibe. No puedo entender como se desecha el tejido  en las clases de anatomía en las Facultades de Medicina; algunos compañeros médicos a los que les he preguntado me han comentado que el tejido fascial o aponeurótico  se separa rápidamente para poder empezar la clase de anatomía, no me lo explico, y no me explico tampoco el desconocimiento que se tiene sobre el. Incluso en la escuela de fisioterapia, no que no hubiera mención especial del tejido fascial, tan solo unas prácticas relacionadas con las técnicas de inducción miofasciales pero mal explicadas. 

Leahy y Mock, 1992no se puede apreciar cuan móvil, elástica y resbaladiza es la fascia disecando cadáveres embalsamados en la escuela de medicina.


Como conclusión final, destacaré dos aspectos, el primero es que estamos ante una forma de trabajo muy eficaz, que nos va a dar mucha satisfacción y éxito en los tratamientos; las restricciones miofasciales pueden ser las disfunciones que hacen que el paciente acuda a nuestra consulta, y en muchas ocasiones su tratamiento puede ser el que resuelva el problema. En otras ocasiones puede ser una técnica que se complemente perfectamente con técnicas manipulativas osteopáticas, punción seca, RPG, etc. El segundo aspecto a destacar es que aún queda mucho por hacer, el tratamiento que se da a esta terapia miofascial es primitivo en las facultades de medicina y fisioterapia, hay que darle más importancia desde el principio de nuestros estudios y no tener que llegar a cursos de especialización para empezar a considerar al tejido miofascial actor principal en la vida diaria de un fisioterapeuta, y meto en el mismo saco a los médicos porque ellos son lo que ven a los pacientes en primera instancia, y deben reconocer, explorar, las disfunciones del tejido miofascial para remitirlas rápidamente fisioterapia y que la restricción no se perpetúe en el tiempo.


En los siguientes post hablaré de las técnicas miofasciales, su aplicación, indicaciones y contraindicaciones, resultados y del principio de tensegridad, pero esto será otro capítulo, dentro de este tan extenso, novedoso y apasionante tema.


Espero comentarios y experiencias 


Vicente Lozano @vike81


Andrzej Pilat. Terapias Miofasciales: Inducción Miofascial. Aspectos teóricos y aplicaciones clínicas. Ed McGraw Hill Interamericana 2003
Serge Paoletti. Les fascias. Rôle des tissus dans la mécanique humaine. Ed Paidotribo 2004


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Las pruebas complementarias y su importancia en el juicio clínico actual

Siendo estudiante de fisioterapia los profesores nos hablaban de radiografías, ecografías, resonancias magnéticas y las definían como pruebas complementarias a los juicios clínicos que debíamos realizar, juicios clínicos a los que dedicamos miles de horas, aprendiendo pruebas, test, técnicas, valoraciones, escalas, etc. 


Cuando empezó mi vida como profesional dedicaba mucho tiempo a la valoración del paciente, valoración de la cantidad y calidad de movimiento, valoración de las compensaciones, del dolor en menor medida y en resumen de la valoración de cualquier detalle que me pudiera indicar dónde residía la disfunción que había hecho que esa persona estuviera ante mi pidiendo ayuda.

¿Qué hacemos cuando en una placa o resonancia no hay evidencias de lesión? ¿Le decimos al paciente que no tiene nada? ¿tratamos?

La medicina actual, la de las últimas décadas,  desgraciadamente depende en mayor medida de los recursos económicos, pero creo sinceramente que las personas que nos dedicamos a esto podemos hacer algo más; uno de mis lemas es menos pruebas complementarias y más juicio clínico. No hay que temer a la clínica, hay que perder todo el tiempo que sea necesario en la correcta valoración del paciente, porque no es una pérdida de tiempo, en realidad es el tiempo mejor empleado, y nuestro paciente, si tiene paciencia, lo agradecerá. Además hay que abrir los ojos, ver más allá de lo que nos cuenta el paciente, cuál es la causa y el origen del dolor que le ha traído ante nuestras manos.

Debemos huir de la “fastmedicine”, el juicio clínico es el paso más complicado, el más costoso y el que requiere todos los sentidos y conocimientos del terapeuta, no debe ser un paso veloz ni apresurado, las patologías y disfunciones requieren tiempo y merecen ese tiempo y sobretodo el paciente es el que merece dicho tiempo.

Mi pregunta no es por qué las pruebas complementarias se han convertido en las que marcan el diagnóstico, a pesar de que podemos encontrarnos con pruebas mal realizadas, sino si seremos capaces de encontrar tiempo para trabajar tal y como nos enseñaron.

Vicente Lozano Beltrán
2012

I Jornadas Nacionales de Dolor Miofascial

Este fín de semana he estado en Toledo participando en las I Jornadas Nacionales de Dolor Miofascial. Allí he presentado la comunicación titulada “EFECTOS DE LA MANIPULACIÓN LUMBAR Y TÉCNICA MIOFASCIAL SOBRE LA ACTIVACIÓN DEL ERECTOR ESPINAL”, que desarrollé junto con mis compañeros del Máster de Fisioterapia Deportiva el curso pasado, Roberto Heras, Pablo Granell, Fernando Granell, Francesc Peris y siempre tutorizados por MªDolores Arguisuelas y Daniel Sánchez.
Ha sido una expereriencia como siempre gratificante, donde he aprendido muchas cosas, lo primero a destacar es que hay más gente trabajando en este campo de los puntos gatillo y el dolor miofascial, que no sólo se centran en tratamientos de dolores musculares y articulares, sino que además tratan dolores neuropáticos, a lesinados medulares, espasticidades e hipotonías, dispauremias, eneuresis nocturnas, etc. Además vemos como poco a poco, los que se dedican a investigar en los hospitales y universidades van conformando una base científica que nos servirá en el futuro para no ser unos bichos raros, y equipararnos el resto de Europa y EE.UU donde trabajan este tipo de técnicas de forma habitual y cotidiana. Desde Enric Lluch, Isabel Salvat, Rafael Torres, Manel Santafé y otros grandes profesionales de la fisioterapia y medicina hasta Orlando Mayoral, padre del tratamiento miofascial en España.

Este tipo de eventos, reafirma que tu trabajo va por buen camino, que ahí fuera se está trabajando y mucho, y no hay otra forma de seguir desarrollándose como profesional que formarse y reciclarse. La fisioterapia y el tratamiento del dolor miofascial tiene un recorrido que ni los profesionales que nos dedicamos a esto imaginamos y entre todos debemos seguir investigando.