¿Cómo montar una clínica de fisioterapia?

emprendedoresTras un largo periodo sin escribir nada en el blog, volvemos a la carga con una entrada que hace tiempo que rondaba,  ¿cómo montar una clínica de fisioterapia? requisitos obligados y recomendaciones básicas para montar tu propia consulta. ¡Atención! no es un tutorial, es mi propia experiencia con errores corregidos. Hace tiempo que pienso y digo que tal vez en las universidades se tendría que enseñar cómo hacerlo, al menos una guía y por qué no nociones de administración de empresas; si la mayoría de los alumnos acabamos en la privada deberíamos saber algo sobre gestión, ¿no?

Lo primero a lo que nos enfrentamos es a la búsqueda de local, yo lo alquilé porque no tenía ninguno en propiedad. Lo más importante es saber qué es lo que quieres y pretendes, un local muy grande da para muchas salas pequeñas o para un buen gimnasio de rehabilitación para poder trabajar con mutuas y compañías de seguros, en cambio si buscas un local pequeño donde trabajar con tranquilidad y sin aglomeraciones, vas enfocando al paciente privado, al menos este es un punto de partida. La tercera opción es una sala pequeña y otra grande a modo de gimnasio y así poder diversificar. En este sentido sé sensato con el concepto que tienes en la cabeza y busca un local que se ajuste a tu forma de trabajo.

Ahora tocan los permisos, licencia de obra (menor o mayor dependiendo de la magnitud de la misma), licencia de apertura (al ayuntamiento correspondiente), sanidad (certificado de inscripción en el registro oficial  de centros, servicios y establecimientos sanitarios de la comunidad autónoma en la que te encuentres). Todos con sus retrasos habituales, la licencia de obra tardó un par de semanas, la de apertura casi 6 meses y la de sanidad más o menos lo mismo, pero tengo amigos esperando desde hace 6 años… evidentemente empezaron a trabajar sin licencia. La misma crítica hago a los ayuntamientos, si un emprendedor quiere montar un negocio, no lo pongamos difícil y demos la licencia de apertura en 24 horas y no en 6 meses, que al fin al cabo es actividad económica para su población; con la crisis esto ha cambiado y ahora se conceden licencias express, con el objetivo de facilitar al emprendedor la puesta en marcha de la empresa. En cuanto a la licencia sanitaria, yo la obtuve rápido, pero de casualidad.

emprendedores2En este momento nos encontramos con nuestro local vacio y con nuestro proyecto de reforma en marcha (si es necesario) que nos costará lo que queramos, para gustos colores. En mi caso hice una reforma total y me gaste bastante dinero (como un coche caro) en un local pequeño al que quería darle un toque de pulcritud, higiene y limpieza, propio de una clínica de fisioterapia. Así que ya tenemos varios pagos, el alquiler del local, la amortización si has pedido un préstamo, tendrás que pagar la cuota de autónomos a la seguridad social (262 euros aproximadamente, aunque con las ayudas al emprendedor ahora los 6 primeros meses son 50 más o menos), teléfono, luz, agua y comprar el material, aparatología, mobiliario, etc.

Lo más importante, y repito, es tener claro lo que quieres e ir a por ello; recomiendo mirar siempre varios presupuestos, no el más caro es mejor así que ten cuidado; con la crisis todos los constructores, escayolistas, fontaneros, electricistas han bajado considerablemente sus emolumentos (hace años los hinchaban a base de bien) y les podemos “apretar” un poco.  No hay que olvidad el tema de los seguros, el de responsabilidad civil suele ir acompañado de la colegiación, y el de la consulta con la compañía que elijas. Si estás alquilado tendrás que negociar en el contrato quien paga el IBI (normalmente lo paga el dueño) y el impuesto de basuras (normalmente lo pagas tu). Hay que destacar que como autónomo tendrás que declarar tus ingresos cada tres meses, enero, abril, julio y octubre y pagar al estado un 21% de tus bebeficios, además de lo que te toque en la declaración de la renta, por lo tanto te recomiendo un gestor que se encargue gestionar las facturas que emitas y las compras que hagas. Si además de pacientes privados (donde no se repercute el IVA) trabajas con compañías de seguros o mutuas tendrás que restar el 21% de IRPF que dichas empresas te retienen, en resumen: un gestor, aunque cueste (50€/mes más lo que cobre por la renta) merece la pena.

Otra recomendación es comprar un buen programa de gestión de datos, que cumpla con la famosa ley de protección de datos, y trabajar con el desde el primer día; yo cometí el error de no hacerlo y tuve que ponerme al día de golpe, y os aseguro que pasar 2000 fichas a mano e informatizarlas no es lo que más me gusto de aquellas vacaciones. Merece la pena gastarse dinero en esto el primer día; yo gasto el i-fisio distribuido por Herycor, además puedes pagar un suplemento anual en concepto de soporte técnico bastante económico.

Por lo tanto y con todos estos datos y haciendo los cálculos por encima, el gasto de una consulta pequeña sin empleados, en modo alquiler y con una buena reforma, más autónomos, luz, agua, teléfono, gastos de limpieza (ahora es obligatorio el contrato aunque vayan pocas horas), impuestos, seguros, compra material fungible, mantenimiento, etc es aproximadamente de 1800 euros (mientras pagas la amortización durante por ejemplo 5 años); 1800/22 días laborables hace un total de 82 euros diarios de coste de tu consulta, a partir de ahí, lo que sobre es para vivir. Al principio harás paciente poco a poco, pero como todo el mundo dice, tu buen hacer y el boca a boca te traerá el éxito y la satisfacción del trabajo bien hecho.

De repente ya lo tenemos todo, ¡hay que abrir! poner un horario (y cumplirlo). Tenéis que saber que este trabajo nunca tiene fin, no cumpliréis el horario jamás y posiblemente descuidaréis a la familia, amigos y demás…durante un tiempo es lo que hay, aunque poco a poco hay que establecer unos márgenes e intentar cumplirlo pero…ya me contaréis.

Un saludo y ánimo emprendedores

Las pruebas complementarias y su importancia en el juicio clínico actual

Siendo estudiante de fisioterapia los profesores nos hablaban de radiografías, ecografías, resonancias magnéticas y las definían como pruebas complementarias a los juicios clínicos que debíamos realizar, juicios clínicos a los que dedicamos miles de horas, aprendiendo pruebas, test, técnicas, valoraciones, escalas, etc. 


Cuando empezó mi vida como profesional dedicaba mucho tiempo a la valoración del paciente, valoración de la cantidad y calidad de movimiento, valoración de las compensaciones, del dolor en menor medida y en resumen de la valoración de cualquier detalle que me pudiera indicar dónde residía la disfunción que había hecho que esa persona estuviera ante mi pidiendo ayuda.

¿Qué hacemos cuando en una placa o resonancia no hay evidencias de lesión? ¿Le decimos al paciente que no tiene nada? ¿tratamos?

La medicina actual, la de las últimas décadas,  desgraciadamente depende en mayor medida de los recursos económicos, pero creo sinceramente que las personas que nos dedicamos a esto podemos hacer algo más; uno de mis lemas es menos pruebas complementarias y más juicio clínico. No hay que temer a la clínica, hay que perder todo el tiempo que sea necesario en la correcta valoración del paciente, porque no es una pérdida de tiempo, en realidad es el tiempo mejor empleado, y nuestro paciente, si tiene paciencia, lo agradecerá. Además hay que abrir los ojos, ver más allá de lo que nos cuenta el paciente, cuál es la causa y el origen del dolor que le ha traído ante nuestras manos.

Debemos huir de la “fastmedicine”, el juicio clínico es el paso más complicado, el más costoso y el que requiere todos los sentidos y conocimientos del terapeuta, no debe ser un paso veloz ni apresurado, las patologías y disfunciones requieren tiempo y merecen ese tiempo y sobretodo el paciente es el que merece dicho tiempo.

Mi pregunta no es por qué las pruebas complementarias se han convertido en las que marcan el diagnóstico, a pesar de que podemos encontrarnos con pruebas mal realizadas, sino si seremos capaces de encontrar tiempo para trabajar tal y como nos enseñaron.

Vicente Lozano Beltrán
2012