Buscando el camino

Llevo un tiempo dándole vueltas a cómo comenzar con el blog. Por mi cabeza han pasado algunas posibilidades, un post técnico, un análisis bibliográfico, opinión, crítica y/o auto crítica, etc; pero quería algo que definiera mi estilo e identidad como fisioterapeuta y no sabía por donde encauzarlo, ya que quien se está intentando encauzar soy yo, y tras darle mil vueltas, he llegado a la conclusión de que el camino es resolver mis propias dudas conociendo todas las posibilidades, vamos a intentar resolver este puzzle.

Para empezar y como he comentado en alguna ocasión , cuando acabamos la carrera no tenemos ni idea de nada. Gracias a que la fisioterapia es una profesión relativamente joven, estamos viviendo un momento en el que aparecen técnicas, corrientes y filosofías nuevas todos los años y es difícil saber, a priori, cual es el camino a seguir en nuestra formación. Todo el mundo habla de la osteopatia como la opción principal tras estudiar fisioterapia (sin querer entrar en la polémica fisioterapia versus osteopatia y el rechazo o no de los osteópatas hacia la fisioterapia). Como estudiante no tuve demasiada información de cómo continuar con mi formación, es más, me dijeron que como fisioterapeuta me iba a comer el mundo porque había puestos de trabajo en cada esquina (el tiempo no dio la razón a los que defendían esta tesis), y que no había ningún tipo de formación superior homologada en España (esto es verdad, hasta que aparecieron los másters oficiales). Este es el inicio de mis dudas y la de cualquier estudiante de fisioterapia, ¿qué hacemos cuando terminamos? ¿Cómo continuamos?

Entonces comienzas a trabajar, las herramientas aprendidas en la universidad no tienen la eficiencia (sin entrar en la eficacia) que demandan los pacientes (clientes). La fisioterapia a principios del milenio ya no era electroterapia, ultrasonidos, infrarrojos, cinesiterapia, poleoterapia, etc, los pacientes vienen a la consulta y buscan resultados,  piden que les toques, que trabajes con ellos, hagas los ejercicios y les enseñes a realizarlos bien, apliques terapias manuales y muchos buscan la osteopatia.  ¿Por qué? ¿Sabe el paciente qué es la osteopatia? No lo creo, pero la mayoría dicen que están hartos de los tratamientos convencionales, donde todo son aparatos y calor, buscan una terapia con resultados rápidos, eficaces y eficientes (en este punto podríamos discutir sobre la paciencia de los pacientes, pero no es el día).

Parece natural pensar, que tras un conocimiento osteopático, la terapia miofascial complementaría, de una forma al menos interesante, al abordaje terapéutico que nos ofrece la osteopatia. Desde un punto de vista muy personal, creo tanto en la estructura, la  función y en el movimiento, y estos tres pilares formarían la base de mi trabajo. El problema es cómo usarlos y cómo combinarlos. No dejaría de lado el tratamiento conservador e invasivo (punción seca) de los puntos gatillo miofasciales, propuestos por Travell & Simons. Es la primera técnica que aprendí tras terminar mis estudios, y aunque cada vez la empleo menos, es una técnica que en ocasiones es de elección prioritaria para liberar un PGM. 
Creo firmemente que el conocimiento del sistema nervioso es fundamental para nuestro trabajo. Entender cómo funcionamos y los mecanismos que nos gobiernan son esenciales para entender la lesión y poder enfrentarnos a ella, conociendo los límites podremos llegar a abordarlas de una forma más próxima y cercana. El rigor científico nos debe acompañar en todos los actos terapéuticos, y el conocimiento profundo de la anatomía y la función, debe ser el fundamento que los soporta. La neurorehabilitación es pues, otro enfoque más, que complementa con los ya nombrados, tan útil o más, es necesario su conocimiento y puesta en práctica todos los días en las consultas de fisioterapia.
 A estas alturas, podríamos añadir RPG, Alexandre, Mckenzie, Meziers, y muchas otras técnicas que no domino ni de lejos, pero que dependiendo de con quien hable son más o menos maravillosas. Como no las conozco todo lo que debería, intentaré poco a poco realizar aproximaciones que espero me satisfagan, mientras tanto voy a seguir con mi plan que es empezar osteopatia, y voy a hacerlo con la mente bien abierta,  sin dejarme convencer de nada y a apostar por el rigor. Voy a estudiar osteopatia porque necesito saber qué es la osteopatia y hasta donde esta me puede ofrecer. Hay compañeros que me dicen que debería haberlo estudiado hace años, yo no lo creo, he necesitado llegar a este punto para decidirme. No voy a estudiar con el fin de ser osteopata, estudio para ser mejor fisioterapeuta. Sin entrar en polémicas espero no cambiar de opinión, si lo hago, os lo contaré.
Me esperan cinco años por delante, cinco años no son nada
Vicente Lozano
 
 

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